TEMA 15.- ISLAS DEL EGEO: LESBOS

Actividad de lectura

Visualiza con atención la presentación y lee los textos. Responde luego a estas preguntas:

  • ¿Conocías, aun solo de nombre, la isla de Lesbos? ¿Por qué?
  • ¿Dónde está situada exactamente?
  • Se dice que el tirano Pítaco era uno de los Siete Sabios de Grecia. ¿Quiénes fueron los otros seis?

1. La poesía lírica

Los griegos llamaron lírica a toda composición que se cantaba acompañada de una lira. No significa, como en nuestra literatura actual, que un poema sea breve, melodioso y probablemente personal. Era lírico el canto que se creaba para acompañar la danza de un coro en una celebración, el que se escribía con tono burlón o mordaz contra algo o contra alguien, la exhortación al combate, las ideas políticas... y también, claro está, el poema amoroso y los cantos de banquete.

Terpandro de Lesbos, Safo y Alceo compusieron lírica monódica (llamada así porque era un solo poeta el que la interpretaba). Cantaban para sí y para sus amigos, y sus temas giraban en torno a sus sentimientos y emociones. Escribieron en su dialecto de Lesbos, y su lenguaje es sencillo y natural.

Safo cantó su amor a las mujeres, por lo que la censura ha filtrado sus obras a lo largo de los siglos, dejando solo unas escasísimas muestras. Se cree que nació alrededor de 650 a.n.e. Apenas se sabe nada de su vida y, sobre lo que se sabe, no es fácil distinguir la realidad de la leyenda. Intervino en las luchas políticas de la isla contra el tirano Pítaco, por lo que fue desterrada a Sicilia alrededor de 593 a.n.e. Se cuenta que cuando regresó a su tierra fundó una escuela para educar a las muchachas de la aristocracia. Allí permanecían las jóvenes hasta la fecha de su casamiento. Aprendían a recitar poesía, a cantar, a confeccionar ramos y guirnaldas... De sus poemas se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía relaciones con algunas de ellas.

Sus poemas son tan apasionados como simples y dejan clara constancia de su atracción por otras mujeres. En total escribió unos nueve libros de odas, canciones nupciales (epitalamios) e himnos, aunque se conservan muy pocos fragmentos. La Oda a Afrodita es su obra más destacada:

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,

Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me acongojes con pesar y sexo
Ruégote, Cipria!

Antes acude como en otros días,
Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Zeus
Alta morada.

El áureo carro que veloces llevan
Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia

Siempre a mi lado.

 Safo, Oda a Afrodita, (traducción de Manuel Rabanal Álvarez)

Alceo fue amigo y contemporáneo de Safo. Su poesía es un reflejo de su vida turbulenta: pertenecía, como Safo, a la aristocracia y se enfrentó a la tiranía. Fue desterrado dos veces. Sus temas recuerdan los viejos ideales heroicos: la lucha, la camaradería, la muerte, pero también el vino y el amor. Es vehemente y apasionado, y lo refleja en un lenguaje vigoroso, directo y sincero.

Otros poetas escribieron poesía coral. Este tipo de composición es muy diferente, puesto que está creada para una celebración y para un colectivo. La interpreta un coro, y va acompañada de danza. El tema va obligatoriamente ligado a la fiesta a que se dedica, e incluye un mito relacionado con ella. No tiene la espontaneidad de la lírica monódica, puesto que ha de ser más formal, y además se trata de poesía hecha por encargo. Son composiciones mucho más largas. Hay diferentes tipos de lírica coral, según la celebración a que estén destinadas: por ejemplo partenios, para fiestas de muchachas, o epinicios, para festejar un triunfo en una competición deportiva. En este último género fue un maestro Píndaro, el más famoso de los poetas corales.

Píndaro nació en Beocia alrededor del año 518 a.n.e. Escribió numerosos cantos de victoria (epinicios), que le fueron encargados en todas partes de Grecia. Los cantos llevan los nombres de las competiciones en las que el protagonista ha vencido: 

  • Olímpicas, si es en los juegos Olímpicos (en Olimpia).
  • Píticas, en los juegos Píticos (en Delfos).
  • Ístmicas, en los juegos Ístmicos (en Corinto).
  • Nemeas, en los juegos Nemeos (en Argos).

Otros géneros de poesía lírica son: la yámbica, mucho más popular, de tono burlón, mordaz o crítico y la elegíaca, mucho más seria, dedicada a temas diversos como las exhortaciones guerreras, las luchas sociales e incluso las leyes. Aquí tienes un ejemplo de la poesía yámbica:

Yambo de las mujeres (Semónides de Paros)

De modo diverso la divinidad hizo el talante de la mujer
desde un comienzo. A la una la sacó de la híspida cerda:
en su casa está todo mugriento por el fango,
en desorden y rodando por los suelos.

Y ella sin lavarse y con vestidos sucios,
revolcándose en estiércol se hincha de grasa.

A otra la hizo Dios de la perversa zorra,
una mujer que lo sabe todo. No se le escapa
inadvertido nada de lo malo ni de lo bueno.
De las mismas cosas muchas veces dice que una es mala,
y otras que es buena. Tiene un humor diverso en cada caso.

Otra, de la perra salió; gruñona e impulsiva,
que pretende oírlo todo, sabérselo todo,
y va por todas partes fisgando y vagando
y ladra de continuo, aun sin ver nadie.
No la puede contener su marido, por más que la amenace,
ni aunque, irritado, le parte los dientes a pedradas,
ni tampoco hablándole con ternura,
ni siquiera cuando está sentada con extraños;
sino que mantiene sin pausa su irrestañable ladrar.

A otra la moldearon los Olímpicos del barro,
y la dieron al hombre como algo tarado. Porque ni el mal
ni el bien conoce una mujer de esa clase.
De las labores sólo sabe una: comer.
Ni siquiera cuando Dios envía un mal invierno,
por más que tirite de frío, acerca su banqueta al fuego.

Otra vino del mar. Ésta presenta dos aspectos.
Un día ríe y está radiante de gozo.
Cualquiera de fuera que la ve en su hogar la elogia:
No hay otra mujer más agradable que ésta
ni más hermosa en toda la tierra.
Al otro día está insoportable y no deja que la vean
ni que se acerque nadie; sino que está enloquecida
e inabordable entonces, como una perra con cachorros.
Es áspera con todos y motivo de disgusto
resulta tanto a enemigos como a íntimos.
Como el mar que muchas veces sereno
y sin peligro se presenta, alegría grande a los marinos,
en época de verano, y muchas veces enloquece
revolviéndose en olas de sordo retumbar.
A éste es a lo que más se parece tal mujer
en su carácter: al mar que es de índole inestable.

Otra procede del asno apaleado y gris,
que a duras penas por la fuerza y tras los gritos
se resigna a todo y trabaja con esfuerzo
en lo que sea. Mientras tanto come en el establo
toda la noche y todo el día, y come ante el hogar.
Sin embargo, cuando se trata del acto sexual,
acepta sin más a cualquiera que venga.

Y otra es de la comadreja, un linaje triste y ruin.
Pues ésta no posee nada hermoso ni atractivo,
nada que cause placer o amor despierte.
Está que desvaría por la unión de Afrodita,
pero al hombre que la posee le da náuseas.
Con sus hurtos causa muchos daños a sus vecinos,
y a menudo devora ofrendas destinadas al culto.

A otra la engendró una yegua linda de larga melena.
Ésta evita los trabajos serviles y la fatiga,
y no quiere tocar el mortero ni el cedazo
levanta ni la basura saca fuera de su casa,
ni siquiera se sienta junto al hogar para evitar
el hollín. Por necesidad se busca un buen marido.
Cada día se lava la suciedad hasta dos veces,
e incluso tres, y se unta de perfumes.
Siempre lleva su cabello bien peinado,
y cardado y adornado con flores.
Un bello espectáculo es una mujer así
para los demás, para su marido una desgracia,
de los que regocijan su ánimo con tales seres.

Otra viene de la mona. Ésta es, sin duda,
la mayor calamidad que Zeus dio a los hombres.
Es feísima de cara. Semejante mujer va por el pueblo
como objeto de risa para toda la gente.
Corta de cuello, apenas puede moverlo,
va sin trasero, brazos y piernas secos como palos.
¡Infeliz, quienquiera que tal fealdad abrace!
Todos los trucos y las trampas sabe
como un mono y no le preocupa el ridículo.
No quiere hacer bien a ninguno, sino que lo que mira
y de lo que todo el día delibera es justo esto:
cómo causar a cualquiera el mayor mal posible.

A otra la sacaron de la abeja. ¡Afortunado quien la tiene!
Pues es la única a la que no alcanza el reproche,
y en sus manos florece y aumenta la hacienda.
Querida envejece junto a su amante esposo
y cría una familia hermosa y renombrada.
Y se hace muy ilustre entre todas las mujeres,
y en torno suyo se derrama una gracia divina.
Y no le gusta sentarse con otras mujeres
cuando se cuentan historias de amoríos.
Tales son las mejores y más prudentes
mujeres que Zeus a los hombres depara.
Y las demás, todas ellas existen por un truco
de Zeus, y así permanecen junto a los hombres.

Pues éste es el mayor mal que Zeus creó:
las mujeres. Incluso si parecen ser de algún provecho,
resultan, para el marido sobre todo, un daño.
Pues no pasa tranquilo nunca un día entero
todo aquel que con mujer convive,
y no va a rechazar rápidamente de su casa al hambre,
odioso compañero del hogar, dios de mal temple.

Cuando piensa un hombre gozar de mejor ánimo
en su hogar, por gracia de los dioses o fortuna humana,
encuentra ella un reproche y se arma para la batalla.
Pues donde hay mujer no puede recibirse con agrado
ni siquiera a un huésped que acude a la casa.
La que parece, en efecto, que es la más sensata,
Ésa resulta ser la que más ofende a su marido,
y mientras anda él de pasmarote, sus vecinos
se ríen a su costa, viendo cuánto se equivoca.

Cada uno hará elogios recordando a su propia
mujer, y censuras cuando evoque a la de otro.
¡Y no advertimos que es igual nuestro destino!
Porque éste es el mayor mal que Zeus creó,
y nos lo echó en torno como una argolla irrompible,
desde la época aquella en que Hades acogiera
a los que por causa de una mujer se hicieron guerra.

Curiosidad

Himeneo era el dios del matrimonio, el alma de las fiestas y las canciones. El himeneo es también un subgénero de poesía lírica que se cantaba durante la procesión de la novia a la casa del novio. Himeneo debía invocarse en todas las bodas: si no asistía, el matrimonio resultaría un fracaso.

Dice así un poema de Safo:

Alta debe ser la cámara
¡Himeneo!
¡Hacedla alta, constructores!
Un novio viene —
¡Himeneo!

¡Como el propio dios de la guerra, el más alto de los altos!

George Rennie
Cupido reavivando la antorcha de Himeneo

 

2. Textos griegos: Afrodita y Eros

ἡ Ἀφροδίτη

Amor y creación, en su raíz, son una misma cosa: en la creación la obra viva surge, ante la ocasión que la incita, del amor desbordante, de la desbordante sensación de bienestar; el sentido íntimo de una acción amorosa, y por ello todo amor es acción creadora, gozo de crear ocasionado por la persona amada pero no a causa de ella sino por y a causa de sí mismo. Por ello lo erótico debe sin duda ser considerado, lo mismo que la actividad creativa del espíritu, como un estado intermitente que surge y amaina y cuya plenitud de dicha no puede predecirse en ningún caso concreto en su probable duración.

Lou Andreas-Salomé: El erotismo. Palma de Mallorca, 1993.

I

Μοῦσά μοι εἶπε τὰ ἔργα τῆς χρύσεας Ἀφροδίτης.

ἡ γὰρ θεὰ ἐπὶ τοῖς θεοῖς τὸν γλυκὺν ἵμερον ὦρσε καὶ ἐδαμάσατο τὰ τῶν θνητῶν ἀνθρώπων φῦλα, καὶ τοὺς τοῦ ἀέρος ὄρνιθας καὶ πάντα τὰ θηρία, τὰ τῆς ἠπείρου καὶ τὰ τῆς θαλάττης.

μόνον δὲ τρία φρένας οὐ δύναται πείθειν· τὴν τοῦ Διὸς θυγατέρα, τὴν γλαυκῶπιν Ἀθηνᾶν· καὶ τὴν σώφρονα Ἀρτέμιδα, τὴν ἐλάφων κυνηγόν. ἡ γὰρ μὲν τοῖς πολέμοις ἥδεται, ἡ δὲ τῇ θέρᾳ ἐν ταῖς ὕλαις. οὐδέ ἡ αἰδοῖα παρθένος, ἡ Ἑστία, ἥδεται τοῖς ἔργοις τῆς Ἀφροδίτης.

τῶν δ' ἄλλων οὐδείςοὔτε θεῶν μακαρίων οὔτε θνητῶν ἀνθρώπων, τὴν Ἀφροδίτην ἔφυγον.

χαῖρε θεά, τοῦ ἔρωτος μέδουσα.

Afrodita es una de las doce divinidades principales del Olimpo. Su origen, sin embargo, es diferente; no fue engendrada por los titanes, como Zeus y sus hermanos. Es hija de la espuma del mar, ὁ ἀφρός. Y de Urano, la antigua divinidad del cielo, aquella que impedía que Gea pariera sus hijos; hasta que la situación se hizo insostenible y Crono castró a su padre con una guadaña. El miembro amputado cayó al mar y fecundó la espuma.

Su poder persuade (πείθω) a mortales (οἱ θνητοὶ ἄνθρωποι) e inmortales (οἱ θεοὶ μακάριοι): es la diosa del amor (ὁ ἔρως) y la belleza (τὸ κάλλος) y excita (ὀρνύω - ὦρσα) los corazones (ἡ φρήν) con su sonrisa amable, con su mirada tierna y llena de pasión (ὁ ἵμερος), con sus dorados (χρύσεος) cabellos. Su belleza cautiva a todos, dioses, hombres y animales. Lee con atención el texto sobre Afrodita; está inspirado en el himno homérico a la diosa y en él se describe su dominio sobre toda la naturaleza, los dioses y los seres humanos. Sólo tres divinidades se resisten a ella, veamos las dos primeras:

- La hija de Zeus, Atenea: ἡ θυγατήρ. Esta palabra pertenece a un nuevo grupo de la tercera declinación, el de aquellas palabras cuya raíz acaba en consonantes líquidas: y . La mayor parte de estas palabras no añaden nada a la raíz para formar el nominativo singular, simplemente alargan la cantidad de la última vocal: θυγατήρ - τὴν τοῦ Διὸς θυγατέρα ("la hija de Zeus").

- Tampoco es seducida la prudente (σώφρων) Ártemis. Este adjetivo se declina también por la tercera declinación, pues su raíz acaba en nasal -ν (en griego ninguna palabra acaba su raíz en -μ). La mayor parte de este grupo de palabras también forma el nominativo singular alargando la última vocal: σώφρων - τὴν σώφρονα Ἀρτέμιδα ("la prudente Ártemis").

Las representaciones de Afrodita son innumerables y muy variadas. Desde la Antigüedad hasta el arte moderno, esta diosa ha inspirado a los artistas. El texto nos dice que domina a todos los animales, πάντα τὰ θηρία; y añade "a los de tierra firme y a los del mar", τὰ τῆς ἠπείρου καὶ τὰ τῆς θαλάττης. En esta oración el artículo τά no acompaña a un sustantivo porque se ha suprimido para no repetirlo; se ha elidido porque se sobreentiende: τὰ τῆς ἠπείρου, "los (animales) de tierra" y "los (animales) del mar", τὰ τῆς θαλάττης.

En el texto encontramos otro uso parecido del artículo: γὰρ μὲν τοῖς πολέμοις ἥδεται, δὲ τῇ θέρᾳ ἐν ταῖς ὕλαις. En estas oraciones el artículo acompaña y sustantiva a las partículas μέν y δέ. Estas partículas, como recordarás, se usan en griego para relacionar entre sí dos oraciones; pues bien, el artículo sustantiva esta relación. Así podemos traducirlas por: "una (ἡ μέν) goza con las guerras; otra (ἡ δέ) con la caza en los bosques".


 

W. A. Bouguereau: Nacimiento de Afrodita
Imagen en  WikimediaDominio público

 

 

Lee con atención el texto sobre Afrodita; está inspirado en el himno homérico a la diosa y en él se describe su dominio sobre toda la naturaleza.

Si sitúas el cursor sobre las palabras que están marcadas en azul en los textos se abre una ventanita con su significado. También puedes consultar el léxico que tienes en el apartado 2.1. Vocabulario. Y, sobre todo, encontrarás todas las palabras en la página vocabulario ilustrado griego, que incluye significados, ilustraciones, breves descripciones de los principales personajes de la mitología y la historia griega y enlaces a páginas con mayor información.

ὁ Ἔρως

II

οἵδε οἱ παῖδες ἐπυνθάνοντο τί ἐστί ὁ Ἔρως, πότερον παῖς  ὄρνις. πάλιν οὖν ὁ διδάσκαλος εἶπε·

δαίμων ἐστίν, ὦ παῖδες, ὁ Ἔρως, νέος καὶ καλὸς καὶ πετόμενος· διὰ τοῦτο καὶ τῇ νεότητι χαίρει καὶ τὸ κάλλος διώκει καὶ τὰς ψυχὰς αἴρει. δύναται δὲ ἐκεῖνος τοσοῦτον ὅσον οὐδὲ ὁ Ζεύς. κρατεῖ δὲ τῶν ἄστρων, κρατεῖ δὲ τῶν ὁμοίων θεῶν· οὐδὲ ὑμεῖς τοσοῦτον τῶν αἰγῶν καὶ τῶν προβάτων κρατεῖτε. τὰ ἀνθέμια πάντα Ἔρωτος ἔργα ἐστίν· τὰ φυτὰ ταῦτα τούτου ποιήματα· διὰ τοῦτον καὶ ποταμοὶ ῥέουσι καὶ ἄνεμοι πνέουσιν.

Eros, Cupido, Amor. El hijo de Afrodita es un hermoso adolescente (καλὸς νέος) dotado de alas (πετόμενος) que encarna la pasión amorosa (ὁ ἵμερος). Ya desde el siglo V a.C. aparece en los relatos como un niño juguetón que dispara sus flechas contra los hombres e incluso contra los dioses. En el arte romano es frecuente encontrar a los Amores representados como niños regordetes que revolotean alrededor de los personajes a los que persiguen con sus dardos. En el Renacimiento estos amorcillos son un frecuente motivo ornamental y pronto son confundidos con angelitos.

Todo es obra de Eros, πάντα Ἔρωτος ἔργα ἐστίν; y sobre todo gobierna, πάντων κρατεῖ. Dafnis y Cloe es una novela del siglo II de nuestra era en la que Longo relata las aventuras y desventuras de una pareja de pastores sometidos a los caprichos del destino y del amor. πάντα y πάντων son formas de un adjetivo muy frecuente en griego y cuya declinación conoceremos en próximos temas: πᾶς, πᾶσα, πᾶν, "todo".

En el texto, los pastores conocen el carácter alado de la divinidad (ὁ δαίμων) y preguntan (πυνθάνομαι) si su naturaleza es la de un niño o la de un pájaro (πότερον παῖς ἢ ὄρνις).

Por su carácter apasionado se alegra con la juventud (τῇ νεότητι), persigue la belleza (τὸ κάλλος) y excita los espíritus (τὰς ψυχὰς αἴρει). "Por eso" (διὰ τοῦτο) dice el texto: el demostrativo τοῦτο resume todo lo dicho; τοῦτο es el acusativo neutro del pronombre demostrativo más usual οὗτος,αὕτη, τοῦτο, "ese, esa, eso".

El uso de los demostrativos es muy frecuente en griego, el texto comienza con unos niños que preguntan: οἵδε οἱ παῖδες ἐπυνθάνοντο τί ἐστί ποτε ὁ Ἔρως, "estos niños preguntaban qué es Eros"; οἵδε es el nominativo plural masculino del demostrativo más cercano: ὅδε, ἥδε, τόδε, "este, esta, esto".

El demostrativo que señala lo que está situado más lejos, como hemos visto hace algunos temas, puede emplearse también como un pronombre personal de 3.ª: δύναται δὲ ἐκεῖνος τοσοῦτον ὅσον οὐδὲ ὁ Ζεύς, "y él puede tanto como ni siquiera Zeus puede". El demostrativo ἐκεῖνος, ἐκείνη, ἐκεῖνο equivale al castellano "aquel, aquella, aquello".


 

W. A. Bouguereau: Cupido con mariposa
Imagen en WikimediaDominio público

 

2.1. Vocabulario

Vocabulario de los textos griegos sobre Afrodita y Eros
ἀήρ, ἀέρος ἡ aire
Ἀθηνᾶ, ᾶς ἡ Atenea, diosa de la sabiduría y de la artesanía
αἰδοῖος, α, ον venerable, respetable
αἴξ, αἰγός ἡ cabra
αἴρω levantar, exaltar
ἄνεμος, ου ὁ viento
ἀνθέμιον, ου τό flor
Ἄρτεμις, ιδος ἡ Ártemis, diosa de la luna y de la caza
γλαυκῶπις, ιδος de ojos brillantes (“de ojos de lechuza”)
γλυκύς, εῖα, ύ dulce
δαίμων, ονος ὁ divinidad, dios
δαμάζωaor ἐδάμασαdomar, someter, dominar
ἔλαφος, ου ὁ ciervo
ἐκεῖνος, η, οpron demostrativoaquel, aquella, aquello
Ἑστία, ας ἡ Hestia, diosa del hogar
ἥδομαι+ Dsentir placer con, gozar con
ἤπειρος, ου ἡ tierra firme, continente
θέρα, ας ἡ caza
θυγάτηρ, τρός ἡ hija
ἵμερος, ου ὁ deseo, pasión
καὶ ... καὶ ...conj correlativano sólo ... sino también
κάλλος, ους τό belleza
κρατῶ reinar, gobernar
κυνηγός, οῦ ὁ ἡ cazador, cazadora
μακάριος, α, ον feliz, dichoso
μέδων, ουσα, ον protector
νεότης, ητος ἡ juventud
ὅδε, ἥδε, τόδεpron demostrativoeste, esta, esto
ὁμοῖος, α, ον igual
ὀρνύωaor ὦρσαdespertar, excitar
οὐδέconjni, ni tampoco
οὔτεadvni
οὗτος, αὕτη, τοῦτοpron demostrativoese, esa, eso
παρθένος, ου ἡ virgen, doncella
πετόμενος, η, ον volador
πνέω soplar
ποίημα, τος τό obra, poema
πόταμος, ου ὁ río
πότερον... ἤ...partículas interrogativassi … o …
πρόβατον, ου τό ganado, oveja
πυνθάνομαι preguntar
τόξον, ου τό arco
τοσοῦτος, τοσαύτη, τοσοῦτονadj correlativotanto… cuanto... (+ ὅσος, η, ον…)
ῥέω fluir, correr
σώφρων, ον prudente
τίς, τί (G τίνος)pron interrogativoquién, qué
τις, τι (G τινός)pron indefinidoalguno, algo, un, uno
τρεῖς, τρίαadj numeraltres
ὕλη, ης ἡ bosque
φρήν, φρενός ἡ corazón, espíritu
φῦλον, ου τό raza, linaje
φυτόν, οῦ τό planta
χαίρω alegrarse (χαῖρε, χαίρετε salud, adiós)
ψυχή, ἡς ἡ aliento vital, alma


2.2. Gramática


3.ª declinación: temas en nasal y líquida

Los temas en nasal de la lengua griega agrupan a sustantivos, masculinos y femeninos (ὁ δαίμων, "divinidad", raíz δαιμον-), y adjetivos de dos terminaciones (σώφρων, ον "prudente", raíz σωφρον-). Todos ellos acaban su raíz en .

Los temas en líquida comprenden exclusivamente sustantivos de los tres géneros (ὁ ἀήρ, "aire", raíz ἀερ-). Todos acaban en , menos el sustantivo ὁ ἅλς, "la sal".

Tanto la mayor parte de los temas en  como los temas en  forman el nominativo singular alargando la última vocal de la raíz; así δαιμον- tiene como N sg δαίμων; y el sustantivo ἀερ- forma su N sg así: ἀήρ.

Hay un pequeño grupo de palabras de la 3.ª declinación de tema en nasal que forman su nominativo singular añadiendo una -ς a la raíz. En este grupo están comprendidos el interrogativo τίςτί (genitivo τίνος), "quién, qué"; y el indefinido τιςτι (genitivo τινός), "alguno, algo, un, uno" (se diferencian en la tilde).

También existen algunos sustantivos: ἡ ῥίς, ῥινός, "nariz"; ὁ δελφίς, ῖνος, "delfín"; y algunos adjetivos, como μέλας, μέλαινα, μέλαν, "negro", que tiene una terminación de la 1.ª declinación para el femenino. El masculino y el neutro se declinan por la tercera con la raíz μελαν-.

Temas en líquida con alternancia vocálica

Entre los temas en líquida hay un grupo de sustantivos que presentan unas variaciones en las vocales de su raíz que llamamos alternancia vocálica; este grupo comprende las palabras ὁ πατήρ, "padre"; ἡ μήτηρ, "madre"; ἡ θυγάτηρ, "hija"; ἡ γάστηρ, "estómago" y el sustantivo ὁ ἀνήρ, "varón", que muestra alguna peculiaridad específica.

Esta es la flexión de los temas en nasal (-ν) y líquida (-ρ) que forman el nominativo con alargamiento vocálico:


singularpluralsingularpluralsingular
Nὁ δαίμωνοἱ δαίμονεςἡ ῥίςαἱ ῥίνεςὁ ἀήροἱ ἀέρες
Vδαῖμονδαίμονεςῥίςῥίνεςἀέρἀέρες
Acτὸν δαίμονατοὺς δαίμοναςτὴν ῥίνατὰς ῥίναςτὸν ἀέρατοὺς ἀέρας
Gτοῦ δαίμονοςτῶν δαιμόνωντῆς ῥινόςτῶν ῥινῶντοῦ ἀέροςτῶν ἀέρων
Dτῷ δαίμονιτοῖς δαίμοσιτῇ ῥινίταῖς ῥισίτῷ ἀέριτοῖς ἀέρσι

Por su parte, así se declinan los adjetivos de tema en nasal:


M/FNM/F
Nσώφρωνσώφρονσώφρονεςσώφρονα
Vσώφρονσώφρονσώφρονεςσώφρονα
Acσώφρονασώφρονσώφροναςσώφρονα
Gσώφρονοςσωφρόνων
Dσώφρονισώφροσι

En el dativo plural se produce el encuentro de la nasal con la sigma que se resuelve con una asimilación total: ν + ς > ς (δαίμον-σι > δαίμοσι, σώφρον-σι > σώφροσι). Igual sucede con los nominativos de las palabras que toman -ς en el nominativo singular (ῥίν-ς > ῥίς)
Esta es la declinación de los sustantivos en líquida con alternancia vocálica:

  ἡ μήτηρ   ὁ ἀνήρ
  singular plural singular plural
N ἡ μήτηρ οἱ μητέρες ὁ ἀνήρ οἱ ἄνδρες
V μήτερ μητέρες ἄνερ ἄνδρες
Ac τὴν μητέρα τὴς μητέρας τὸν ἄνδρα τοὺς ἄνδρας
G τῆς μητρός τῶν μητέρων τοῦ ἀνδρός τῶν ἀνδρῶν
D τῇ μητρί ταῖς ματράσι τῷ ἄνδρι τοῖς ἀνδράσι

Como ἡ μήτηρ se declinan ὁ πατήρ, ἡ θυγάτηρ y ἡ γάστηρ.

Fíjate bien en el sustantivo ὁ ἀνήρ: ha desarrollado una consonante -δ- en mitad de la raíz (ἀνδρ-), para facilitar la pronunciación (un fenómeno fonético semejante ocurre en castellano en los futuros 'vendré', 'tendré', 'saldré', etc.).

Observa también el dativo plural, que necesita un apoyo vocálico para su pronunciación: ματρ-ά-σι, ἀνδρ-ά-σι
 

Los demostrativos ὅδε, οὗτος, ἐκεῖνος

A lo largo de los textos que llevamos leídos han aparecido demostrativos, algunos ya los hemos estudiados como sustitutos del pronombre personal de 3.ª persona (οὗτος y ἐκεῖνος).

Los demostrativos pueden funcionar como adjetivos, al modificar a los sustantivos; o como pronombres, si sustituyen al nombre. Pero su función principal es señalar la proximidad a la persona que habla:

  • ὅδε, ἥδε, τόδε, “este, esta, esto”, indica lo que está próximo a la primera persona;
  • οὗτος, αὕτη, τοῦτο, “ese, esa, eso”, señala lo más cercano a la segunda;
  • y, por último, ἐκεῖνος, η, ο, “aquel, aquella, aquello”, muestra lo más lejano a nosotros y relacionado con la tercera persona.

Volvamos a los textos griegos y señalemos los demostrativos que aparecen en él:

  • οἵδε οἱ παῖδες ἐπυνθάνοντο τί ἐστί ὁ Ἔρως: "estos niños preguntaban...". οἵδε es el N pl m del demostrativo de mayor proximidad, el de 1.ª persona.
  • διὰ τοῦτο καὶ τῇ νεότητι χαίρει καὶ τὸ κάλλος διώκει καὶ τὰς ψυχὰς αἴρει:"por eso se alegra con la juventud...". τοῦτο es el Ac sg n del demostrativo de 2.ª persona.
  • δύναται δὲ ἐκεῖνος τοσοῦτον ὅσον οὐδὲ ὁ Ζεύς: "y puede aquel (él) tanto como...". ἐκεῖνος es el N sg m del demostrativo de 3.ª persona.
  • τὰ φυτὰ ταῦτα τούτου ποιήματα: "Esas plantas son obras de ese (él)". Ambas formas pertenecen al demostrativo de 2.ª persona; la primera ταῦτα es N pl n y la segunda τούτου es el G sg m.
  • διὰ τοῦτον καὶ ποταμοὶ ῥέουσι καὶ ἄνεμοι πνέουσιν: "por ese (él) los ríos fluyen...". τοῦτον es el Ac sg m del demostrativo de 2.ª persona.

Esta es su declinación; fíjate que el artículo forma parte del primero (ὅ + δε, ἥ + δε, τό + δε) y del segundo (terminaciones).

Además, ἐκεῖνος, η, ο se declina igual que el adjetivo καλός, ή, όν salvo en el nominativo y acusativo neutros del singular: ἐκεῖνο.

ὅδε, ἥδε, τόδε   οὗτος, αὕτη, τοῦτο
  singular   plural singular   plural  
  m f n m f n m f n m f n  
N ὅδε ἥδε τόδε οἵδε αἵδε τάδε οὗτος αὕτη τοῦτο οὗτοι αὗται ταῦτα N
Ac τόνδε τήνδε τόδε τούσδε τάσδε τάδε τοῦτον ταύτην τοῦτο τούτους ταύτας ταῦτα Ac
G τοῦδε τῆσδε τοῦδε τῶνδε τῶνδε τῶνδε τούτου ταύτης τούτου τούτων τούτων τούτων G
D τῷδε τῇδε τῷδε τοῖσδε ταῖσδε τοῖσδε τούτῳ ταύτῃ τούτῳ τούτοις ταύταις τούτοις D

Cuando estos demostrativos actúan como adjetivos, nunca pueden aparecer detrás del artículo:

  • o van delante del grupo formado por el artículo y el sustantivo: ὅδε ὁ ἀνήρ;
  • o van detrás del grupo: ὁ ἀνήρ ὅδε.

Curiosidad

En este grupo de la 3.ª declinación se encuentra el gentilicio de los griegos: Ἕλλην, ηνος que muestra el género con el artículo que lo acompaña: ὁ, ἡ, τό.

El término que designa a Grecia es un sustantivo en oclusiva de la 3.ª declinación: ἡ Ἑλλάς, άδος.

El adjetivo, sin embargo, es de tres terminaciones por la 1.ª y 2.ª declinaciones: Ἑλληνικός, ή, όν.

El verbo para hablar en griego es ἑλληνίζω; y su adverbio ἑλληνικῶς, significa "en griego".

2.3. Etimología: Eros y Psique

Eros era el compañero inseparable de Afrodita, hijo suyo engendrado por Ares, según la mitología, y obediente a todas sus órdenes, con escasas excepciones (recordaremos después  la historia de Psique). Se representa a Eros como un hermoso adolescente, en absoluto ciego, mientras a su correlato Cupido se le retrata como un niño pequeño, apenas un bebé, con los ojos muchas veces cubiertos. Ambos tienen alas y, con frecuencia, arco y flechas, con las que hieren de amor a sus víctimas.

Hoy en día se denomina eros o erotismo al conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona. El diccionario de la real Academia define como erotomanía la "enajenación mental causada por el amor y caracterizada por un delirio erótico".

Eros insufla en todas las criaturas vivientes el dulce deseo (γλυκὺν ἵμερον). Él mismo lo sintió por Psique, cuyo nombre (ψυχή) significa "alma". En castellano, psique  es el "conjunto de actos y funciones de la mente": psiquiatra, psicólogo, psicoterapeuta, psicosis, psicosomático, psicotrópico, psicópata y otros muchos términos, clínicos o no, provienen de esta palabra.

Sobre γλυκύν, dulce, conoces los términos glucosa, glucemia, glúcido...

Escribe el término que se corresponde (psicotrópico, psicodélico, psicosomático, psicópata, parapsicología, psicoanálisis, psicodiagnóstico, psicótico, glucemia, glúcido, hipoglucemia) con cada una de las definiciones siguientes:

Dícese de la persona que padece enfermedad mental caracterizada por delirios o alucinaciones, como la esquizofrenia o la paranoia.
Dícese de la persona que tiene una anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.
Medicamento que actúa sobre la mente.
De la correlación entre lo psíquico o mental y lo somático o corporal.
De una droga que provoca estimulación de potencias psíquicas que normalmente están ocultas.
Estudio de los fenómenos y comportamientos psicológicos, como la telepatía, las premoniciones, la levitación, etc., de cuya naturaleza y efectos no ha dado hasta ahora cuenta la psicología científica.
Método de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Este método se basa principalmente en las asociaciones libres del sujeto, que garantizan la validez de la interpretación.
Diagnóstico de las enfermedades, síndromes o alteraciones mentales; se usa en psiquiatría.
Presencia de azúcar en la sangre, especialmente cuando es excesiva.
Sustancia orgánica compuesta de oxígeno, carbono e hidrógeno.
Disminución de la cantidad normal de glucosa contenida en la sangre:

3. Afrodita

La más bella de las diosas, Afrodita, estaba casada con Hefesto, el dios herrero, hábil artesano que había descubierto la manera de trabajar el cobre, el hierro, la plata y el oro, pero que era feo, cojo y contrahecho; poca cosa para la diosa del amor y la belleza, a la que sin éxito pretendieron casi todos los dioses. Hefesto era hijo de Zeus y de Hera. Afrodita, hija de la espuma...Recordemos. Generaciones atrás, reinaban en el universo Urano y Gea, el Cielo y la Tierra. Urano, celoso de los hijos que iba engendrando en su esposa, no la dejaba darlos a luz, y los hijos e hijas no nacidos agobiaban a la madre con su peso. Gea se libró de su marido haciendo llegar al más joven de sus hijos, Crono, una hoz de afilados dientes. Cuando Urano cubrió a Gea para poseerla, el joven titán castró a su padre, arrojando el miembro al mar. De la espuma que se formó a su alrededor, nació Afrodita. Esto ocurrió cerca de las costas de Chipre.Se dice que fue Zeus quien dispuso su matrimonio con Hefesto, temiendo que su belleza fuera causa de disputa entre los dioses. Hay quien opina también que ella escogió, libremente, al más desfavorecido, esperando manejarlo a su antojo. En cualquier caso, Hefesto estaba felicísimo por haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella las más hermosas piezas de joyería, incluyendo un ceñidor que la hacía incluso más irresistible para los hombres.

Apolo visita a Vulcano (Hefesto) en su fragua
Diego Velázquez: La fragua de Vulcano (Hefesto)
Imagen en WikimediaDominio público

Afrodita mantuvo una larga relación con Ares, dios de la guerra, que acostumbraba a visitarla en su propio hogar cuando se ausentaba Hefesto. Helio, el dios-sol que todo lo ve, advirtió a Hefesto de la traición de su esposa. Hefesto entonces construyó una red que situó sobre la cama de los amantes. Ares y Afrodita quedaron atrapados, desnudos, y el marido traicionado llamó los demás dioses, quizá creyendo que se reirían de ellos. Más bien al contrario, las diosas y los dioses enmudecieron de envidia, ellas ante la belleza de Afrodita, ellos por la suerte de Ares. la pareja tuvo tres hijos: Deimos, Fobos y Harmonía. Los astrónomos dieron los nombres de Deimos y Fobos a los satélites de Marte (nombre romano de Ares).

Afrodita tuvo una fugaz aventura con Dioniso, de la que nació Príapo. Se dice que ésta había cedido a los abrazos de Dioniso, pero durante la expedición de éste a la India le fue infiel y vivió con Adonis. Hera, para castigar su conducta, hizo que alumbrase un hijo extremadamente feo y con unos genitales inusualmente grandes.

En la mitología griega, Príapo es un dios de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola. Afrodita tuvo un hijo con Hermes, al que todo el mundo llamó Hermafrodito, uniendo los nombres de los dos. Una ninfa, Salmacis, se enamoró de él con tanta pasión que pidió a los dioses que le permitieran no separarse nunca del joven. Su deseo le fue concedido y los dos cuerpos se fundieron en uno. El ser que resultó de esta unión porta los genitales de los dos sexos.

La diosa también sintió amor por algunos mortales. Uno de ellos fue Anquises, un pastor que, después de hacer el amor con la diosa, se vanaglorió de su relación con ella en una taberna, delante de sus amigos. Ellos no le creyeron y Zeus, enojado, le hizo tropezar en el umbral, quedando cojo de por vida. Hijo de ambos fue Eneas, que logró huir de Troya con la protección de su madre y llegar hasta las tierras del Lacio, donde debía continuar su estirpe. Sus descendientes, generaciones más tarde, fundarían Roma.

Al que más quiso fue a Adonis. La madre de Adonis, Mirra, deseaba a su propio padre, y con la complicidad de su nodriza logró acostarse con él. Cuando él la descubrió, quiso matarla, y Afrodita la transformó en el árbol que lleva su nombre. Meses después, Adonis nació del árbol.

le hizo tropezar en el umbral, quedando cojo de por vida. Hijo de ambos fue Eneas, que logró huir de Troya con la protección de su madre y llegar hasta las tierras del Lacio, donde debía continuar su estirpe. Sus descendientes, generaciones más tarde, fundarían Roma.


El despertar de Adonis

J. W. Waterhouse: El despertar de Adonis
Imagen en WikimediaDominio público

Era tan hermoso que, siendo todavía un niño, Afrodita lo ocultó en un cofre y lo confió a Perséfone, reina del inframundo. Sin embargo, cuando Perséfone vio su belleza, no quiso devolverlo. El caso fue juzgado por Zeus y Zeus decidió dividir el año en tres partes, de manera que Adonis estuviera solo durante una parte del año, con Perséfone otra parte, y con Afrodita la tercera. Sin embargo, Adonis pasaba con Afrodita la parte de tiempo que tenía para sí. Adonis murió destrozado por los colmillos de un jabalí, que sería el mismo Ares, movido por los celos. Afrodita roció néctar sobre su cuerpo, de forma que cada gota de su sangre se convirtió en una flor roja llamada anémona.

Hipómenes y Atalanta

Guido Reni: Atalanta e Hipómenes
Imagen en  WikimediaDominio público

Afrodita aparece con mucha frecuencia asociada con Eros, a quien la mitología considera hijo suyo. Así, en la historia de Eros y Psique, Afrodita le ordena disparar sus flechas a la muchacha para enamorarla del hombre más feo del mundo, ya que estaba celosa de la belleza de la joven. Pero el propio Eros se enamoró de Psique, y la visitaba cada noche. Su felicidad duró poco, a causa de las celosas hermanas de Psique, que lograron que ella traicionase su confianza. Eros la abandonó y Psique vagó por la tierra, buscando a su amor perdido.

Afrodita desempeña un importante papel en innumerables historias de la mitología, ya que el amor, la pasión y los celos son temas constantes. A veces ayuda a los enamorados, como en el caso de Hipómenes y Atalanta: Atalanta era una joven doncella a la que un oráculo había predicho que se convertiría en animal el día en que se casara. Por ello anunció a sus pretendientes que su esposo sería aquel que lograra vencerla en la carrera; por el contrario, si ella triunfaba, mataría a su oponente. Por supuesto ella, cazadora entrenada en la vida de las montañas, siempre vencía. Hasta que llegó el momento en que apareció un apuesto joven llamado Hipómenes. Este muchacho tenía una ventaja secreta: llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, y con ellas logró distraer a Atalanta al competir con ella: cada vez que la joven le iba a dar alcance, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas. Atalanta se detenía a recogerlas, tan hermosas eran. Así Hipómenes el joven pudo vencerla y obtuvo su mano.



En el Juicio de Paris, Afrodita se hace con la victoria al prometer al joven príncipe el amor de la bella Helena. En la guerra de Troya protege a Paris, llegando incluso a salvarle la vida, al igual que a su hijo Eneas.

Y esto no es todo...

Entradas populares de este blog